Nadie

Nadie me pidió andar de Prometeo con los hombres (pero ai voy…).

Lenguaje y confianza

El lenguaje, como es de todos sabido, es un sistema sonoro (luego escrito) con el que el ser humano designa y maneja la realidad que le circunda. El hombre, sabemos, es el único animal que maneja el lenguaje sintáctico (se sabe también que algunos animales manejan su propio lenguaje estructurado: abejas y delfines, entre otros). Claro que se habla de un parteaguas en la historia natural cuando el…

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Pero es que no se puede ser otra cosa y cuando se intenta serlo eso es lo que eres: un proyecto para autocomplacerte en el futuro.

Tamborilear los dedos, contar las hojas de los árboles, observar la longitud de las grietas en el suelo… Esas actividades con las que hacemos tiempo en la espera, en la cola de las tortillas, en la paciencia del hospital. Yo, por mi parte, revuleco sílabas, cerceno palabras y voy apilándolas ya terminadas a ver si logro construir algo.

Porque una cosa es lo que escribimos a mano y otra lo que queda plasmado en el editor de textos, en nuestros archivos. Y es que en papel, a mano, están las intenciones y nuestras creencias sobre lo escrito. Ya cuando vemos nuestras “letras de molde”, percibimos nuestras palabras ya “desapasionadas”, digamos. Entonces queda la idea, el pensamiento, y cuando sí logramos esto último, entonces podemos decir, ahora sí, que hemos logrado escribir algo.

Supuestamente me verán en silencio con mi libreta abierta y el bolígrafo inútil, pero dispuesto. Yo mismo me creeré en silencio y no sabré, hasta el inevitable borbotón de mi escritura, que en realidad estoy en la espera de la primera palabra que retumbe silenciosa dentro de mi mente.

Una cosa es escribir por el placer de hacerlo y otra es escribir con un sentido de profesía, para que lo escrito se vaya cumpliendo luego de ser plazamado en el papel.

darksilenceinsuburbia:

Maxwell Snow

From The Lady of Shalott

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Felicidad, hoy te vuelvo a encontrar

En la vida de todo ser humano hay fechas definitorias. Fechas precisas como el nacimiento, la boda, el día que me quebré un pie, etc. Son tan importantes como las fechas imprecisas que de cualquier forma marcaron nuestra vida. Cuando conocí el mar, cuando aprendimos a caminar.

Tal vecha de importancia en la vida de mi hijo Aarón le ocurrió cuando se dio cuenta de que era feliz. ¿El acontecimiento? Saberse señalado por sus amigos de quinto de primaria cuando le echaron en cara el tener como amigo al gordo del salón y juntarse a jugar con los niños pequeños de primero o segundo grado. En ese entonces daría, pues, uno de los más importantes pasos en la seguridad de su persona ante la sociedad: el saberse feliz así sea por el rechazo de los otros (que también hay una aceptación de los otros).

Espiritual viaje

Mi más reciente viaje lo hice a la Ciudad de México. Viaje de negocios que, sin embargo las prisas, me dio la oportunidad de recorrer algunas de las zonas más bellas o interesantes. Fue en el Palacio de Bellas Artes que caí en cuenta de las distintas formas de visitar un lugar lleno de interés o atractivos como esta enorme ciudad en la que me encontraba.

Muchas personas, por razones económicas, no pueden financiarse un viaje que les permita estar mucho tiempo en un lugar para conocerlo lo más posible. Entonces rentan uno de esos horribles servicios express que les terminan de mostrar la ciudad en media hora. Muchas veces ese turismo limitado se conforma con, simplemente haber estado ahí. Entonces el viaje se torna en un simple chequeo en nuestra agenda de viajes: ya estuve en Praga, ya estuve en Buenos Aires… Creen que con este registro ya tienen autorización para decir: “conozco Praga, conozco Buenos Aires”.

Este tipo de turistas tienen, normalmente, la misma actitud  de “pisa y corre” con la que “conocen” una ciudad y la aplican a su arquitectura o el arte en general contenido en sus museos o iglesias. Estar frente a las obras artísticas no exige más visión que la identificación de las figuras más sobresalientes en el cuadro y ya, ¡a lo que sigue!

Muy por el contrario un turista con más tiempo para su viaje se prepara previamente estudiando la ciudad que visitará, y selecciona los puntos aquellos que son de su interés. Así, cuando llega a estar frente a la obra de arte o el lugar histórico, pregunta, indaga, visualiza y sabe. Se deja llevar por todo aquello que está conociendo.

Yo, lo reconozco humildemente, no pertenezco a ninguno de los dos tipos. Ingenuamente me gusta estar en las ciudades visitadas, rodeado de arte, e inmóvil en la plaza pública. Y es que más bien deseo que los espíritus que crearon todas esas hermosas obras y que alguna vez poblaron un cuerpo que caminó y anduvo por estas calles, venga y me aconseje.

Confianza y posibilidad

1. El lenguaje designa, en su fundamento más básico, una realidad existente de manera sonora (fonética) o escrita (gráfica).

2. La relación entre lo dicho (o escrito) y lo existente  está basada en la confianza. Dicha confianza resulta elemental y de tal importancia que no exageramos en decir que la vida misma del hombre dependía de ella. Señalar dónde se encontraban los ciertos o los tigres suponía la diferencia entre seguir viviendo (ya para comer, ya para huir).

3. Dicha confianza es tan profundamente cierta y fundamental que siempre existirá mientras que recurramos al lenguaje para decir cualquier cosa que deseemos.

4. Por otro lado no sabremos nunca qué tan pronto nació la manipulación lingüística para reunir con lo dicho una falsedad. Digamos que los tigres existían, digamos que las aves existían, y lo más extraordinariamente visible era su vuelo. De modo que reunir dos palabras de uso confiable y existencia verificable nos generaba la primera reunión de dos fidelidades que nos producían una mentira: “tigre que vuela”.

5. La mentira, pues, como hemos venido diciendo, es posterior a la invención confiable del lenguaje. Busca la credibilidad edificándose en la confianza lingüística ya señalada.

6. Podemos también advertir que en este punto también se origina la realidad poética que busca en el lenguaje el fundamento de su ser: la satisfacción lingüística de una invención que busca conciliar realidades ajenas.

7. El poeta pleno (y el humorista) conoce los límites de su materia y sabe el cumplimiento de aquellas realidades (y sus cualidades) en el mundo de las palabras.

8. El brujo, el mago (y el embustero) están seguros de que manipularán esa realidad pronunciando el encantamiento preciso (las palabras precisas).

9. La conciencia de la atemporalidad del lenguaje y la mentira deberían hacernos reconocer que también en nuestros días la manipulación lingüística sigue existiendo en igual medida, y los embusteros están más presentes que nunca.

10. Una identificación del embuste va desde los pretendidos mesías (ya tecnológicos, ya religiosos), hasta los políticos que manipulan constantemente el lenguaje para paliar entre sus ciudadanos las consecuencias de sus edictos.

11. Debería ser deber de todo educador (maestro, crítico, padre de familia) el educarnos para diferenciar esta manipulación del lenguaje para saber cuándo estamos frente a una construcción placentera o funcional, o frente a una mentira manipuladora.

 

vitazur:

Edmund Dulac - La princesse au petit pois

¿Recuerda usted este cuento? Todos los días son un buen día para la imaginación.

vitazur:

Edmund Dulac - La princesse au petit pois

¿Recuerda usted este cuento? Todos los días son un buen día para la imaginación.

(vía lacriniere)

¡Quién es?

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(vía wim-visscher)